Como pueden los monitores múltiples aumentar tu productividad

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Si usamos un ordenador de sobremesa, por lo general, es por la comodidad que nos transmiten el teclado y el ratón de toda la vida frente a otras opciones más portátiles o porque tenemos que trabajar con ellos y nos resulta mucho más cómodo hacerlo en un sobremesa que en un portátil.

La evolución en la tecnología de los monitores actuales provoca que tengamos paneles de diseños muy logrados y compactos, con una calidad increíble. Pero, ¿se te ha ocurrido la idea de usar dos monitores alguna vez? ¿Para qué podríamos necesitar dos monitores? ¿Aumentará nuestra productividad? Vamos a ver qué beneficios puede aportar esta práctica.

El tamaño ideal de los monitores y las conexiones

Configuración básica típica de dos monitores
Configuración básica típica de dos monitores

Antes de todo, el simple hecho de escoger un segundo monitor a usar es un tema importante. Contamos con una gran cantidad de modelos disponibles a una variedad de precios muy amplia. Cada monitor puede estar enfocado a un uso concreto: texto, juegos, diseño.

Lo ideal es que consigamos dos monitores similares en tamaño. Ese tamaño dependerá de nuestras necesidades: podemos partir de un monitor de 20 pulgadas hasta uno de, como mucho, 27 pulgadas de tamaño. Si eres diseñador, cuanto más grande, mejor.

Si el uso que le vas a dar es menos exigente (leer o escribir texto), con un tamaño intermedio será suficiente. Si no son iguales, lo más práctico será usar el de mayor tamaño como monitor principal. Por supuesto, cada monitor es un mundo, y cuentan con tecnologías distintas (la más novedosa es IPS LCD), con velocidades de refresco distintas e incluso con resoluciones de alta calidad 4K o UHD.

Es importante que nuestro ordenador de sobremesa cuente con, por lo menos, un par de salidas de vídeo en su parte posterior: una VGA/D-SUB, una DVI, una DisplayPort o una conexión HDMI. Si contamos con una tarjeta gráfica independiente, tendremos, al menos, dos salidas de cualquiera de estos tipos garantizadas.

 

Configurar los monitores es muy sencillo. Vamos a tomar el ejemplo de Windows para este caso. Para acceder al panel de configuración de pantallas basta con pulsar con el botón derecho del ratón en un espacio vacío del escritorio y seleccionar la opción “Resolución de pantalla“. Aquí podremos escoger el orden de los monitores, la resolución que mostrará cada uno de ellos, su orientación (horizontal o vertical) y el formato de las pantallas, es decir, extendidas, duplicadas o activar solo alguno de los dos monitores.

Una pantalla extendida significa que cada monitor funcionará independientemente, es la opción ideal para trabajar y usar dos monitores. Un monitor duplicado solo se usará cuando tengamos que, por ejemplo, conectar dos monitores o pantallas y una de ella sea para mostrar lo que hacemos en el monitor principal, como por ejemplo, en una conferencia o presentación ante un público.

Una vez dentro del propio sistema operativo, podremos escoger el orden de cada monitor en el escritorio, cual irá a la izquierda o cual a la derecha. Esto es importante para que su uso no sea un caos absoluto.

Los usos de un ordenador con dos monitores

 

Entorno de oficina multimonitor
Entorno de oficina multimonitor

Ahora es cuando pasaremos a la práctica. Usar dos monitores puede ser especialmente eficiente en entornos en los que necesitamos copiar información de una ventana a otra o necesitamos desarrollar un trabajo y ver el resultado simultáneamente.

Ahorraremos muchísimo tiempo al evitar cambiar entre ventanas o pestañas en un mismo monitor. Si tenemos la costumbre de imprimir un documento para hacer anotaciones, al usar dos monitores podremos evitar este desperdicio de tinta y papel.

Por ejemplo, si nos dedicamos a la programación, podremos tener el código fuente en un monitor, y ver el resultado al instante en el segundo monitor. Si trabajamos redactando documentos, en uno tendremos un procesador de textos y en otro la fuente de nuestra información.

Multiples monitores en un portatil
Multiples monitores en un portatil

 

Los diseñadores encuentran en este tipo de configuraciones un aliado genial: pueden crear montajes, vídeos o cualquier tipo de elemento artístico viendo el resultado en tiempo real en la segunda pantalla.

Por supuesto, el ocio es otra baza importante en el uso de dos monitores: podemos tener un monitor principal para trabajar y relegar el segundo monitor a una especie de “caja contenedora” donde podremos usar las redes sociales, las aplicaciones multimedia de música o vídeo, etc.

 

Con Sonido

Otra de las ventajas que supone añadir un monitor, es que podemos incluir audio (altavoces) si nuestro antiguo monitor no lo tuviera, o quitarnos de nuestra mesa los molestos cables que suponen unos altavoces, siempre que nuestras necesidades de sonido sean bien modestas, ya que las soluciones de audio de los monitores suelen ser de escaso volumen o calidad, pero mas que suficientes para escuchar la radio y cualquier vídeo.

 

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